Una mejor ciudad para los adultos mayores

     Por Oliverio Orozco.

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“Como te ves, me ví [...]”Dicho popular

 

Los adultos mayores deben tener las puertas abiertas a la participación en la redacción de la Constitución Política de la Ciudad de México. El próximo 5 de junio se elegirá a 60 de los 100 diputados que escribirán dicho documento (el 40% restante será designado sin democracia por el Presidente, el Jefe de Gobierno, los Senadores y Diputados Federales); si el producto del trabajo legislativo no toma en cuenta las necesidades y características de la población en la tercera edad, no podrá decirse que el proceso ha sido democrático ni incluyente. Según información del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), en el Censo de Población y Vivienda 2010, se contabilizaron 10.1 millones de adultos mayores, lo que representa 9% de la población total del país; específicamente en el Distrito Federal había 1,003, 648 habitantes de 60 y más años de edad; eso quiere decir que los Adultos Mayores representan una séptima parte del total de ciudadanos que podrán votar en las elecciones de este año. El lugar al cual se relega con frecuencia creciente a las personas de la tercera edad, aunado al descenso en el índice de natalidad, es uno de los temas emergentes que México requiere enfrentar desde el compromiso y la responsabilidad de sociedad y gobierno.

La población mayor de 60 años en México, experimenta un inaceptable índice de rezago educativo lo que limita sus posibilidades de desarrollo y su acceso a condiciones mínimas de bienestar. Así la tercera generación sufre fuertes contratiempos para reinsertarse al mercado laboral, problema que aunado al insuficiente sistema de pensiones y a una seguridad social que no alcanza para nuestros grandes números, pone en desventaja a nuestros antecesores. La inclusión de los adultos mayores en vida laboral tiene implicaciones en su seguridad económica y en el bienestar de muchas familias, que por las malas condiciones del mercado laboral, basan su sustento en el trabajo de uno o más adultos mayores. También tiene repercusiones en la economía local y está ligada a la calidad de vida y el desempeño económico de amplios sectores de la población. En México, el retiro del mercado de trabajo oscila entre los 60 y 65 años, pero la baja cobertura de la seguridad social y el poco valor real del monto al que ascienden las  pensiones, obliga a los adultos mayores a seguir trabajando para costear su subsistencia.

En esta búsqueda, muchos sufren discriminación sufren por su edad.

La Constitución de la CDMX no puede dejar fuera a los adultos mayores. Sus problemas, como muchas otras agendas, no son asunto de izquierdas ni de derechas, son un tema de sanidad pública y bienestar social.

Con la mira puesta en la composición de un órgano constituyente plural y representativo, los chilangos debemos buscar las opciones políticas que escuchen y atiendan la voz de los muchos adultos mayores en la ciudad. Sus problemas de movilidad, acceso a la salud, la educación y el empleo, así como el modelo de representación participativa que nos propongan, será la única garantía de escribir una constitución para todas y todos.

Texto publicado en la edición impresa de Abril 2016 
Politólogo (UNAM), MSc. Estrategias Territoriales y Urbanas por el Instituto de Estudios Políticos de París (Sciences Po), MSc. Desarrollo Económico Local por la London School of Economics and Political Science, estudiante de Derecho (UNAM). Ex funcionario electoral en el TEPJF, ex Consejero Electoral Distrital. Ex Candidato Independiente por la  Asamblea Contituyente  

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