¿Qué es el Viejismo?

Dra. Cristina Guadalupe Gómez Cabrera

 Gerontóloga Clínica

 

 

En la cultura “viejista”, el envejecimiento biológico avanzado, es definido negativamente y usado como base para devaluar el estatus social de los viejos.

 

Históricamente, nos hemos desarrollado en una cultura de clasificación y asignación de categorías desde que tenemos uso de razón, así podemos decir que desde niños se marcan las actitudes como buenas o malas, posteriormente se clasifican las razas, o bien la posición social, el sexo masculino o femenino y dentro de estas clasificaciones nos encontramos la de jóvenes y viejos. Es en este contexto, donde se construyen los estereotipos y prejuicios, que son determinados a través de la sociedad, la economía y la educación. Se destaca en esta época a la juventud, como la etapa de la vida productiva en que se gozan de todas las aptitudes y cualidades, se incluye la felicidad y el bienestar total, a los viejos se les generaliza como deprimidos, frágiles, dependientes, con disminución de sus capacidades cognitivas e improductivos.

 

Los componentes del concepto de “viejismo”, son los prejuicios y los estereotipos, definido el primero, como la actitud de ordinario o afectiva que se adquiere antes de una experiencia. Su base es la imitación, las creencias y una experiencia limitada y pueden ser positivos o nocivos. El prejuicio es de gran importancia para el desarrollo del concepto de “viejismo”, ya que predispone para el rechazo o la aceptación de las personas con características especiales, entre ellas a las personas viejas. Los prejuicios trascienden, ya que se trasforman y se adaptan a las nuevas sociedades. Los estereotipos se definen como imágenes, creencias populares o ideas aceptadas por un grupo. Lipmman (2003), las describe como imágenes que se tienen en la cabeza o cuadros de cabecera. Éstos tienen criterios definidos, como el de generalización, el de distintividad, el de diferenciación por categorías. Los estereotipos son igualmente importantes para la perpetuación del viejismo, ya que favorecen una falsa conciencia en los sujetos a los cuales se dirigen éstos. No podemos perder de vista, que con la edad el prejuicio establece, que crecen los impedimentos y también la enfermedad, sin embargo, distintos estudios muestran que es más una creencia que una realidad, y que muchas de las declinaciones en algunas de las habilidades se deben más a la falta de entrenamiento y al apartamiento de la actividad, que al proceso de envejecimiento.

Se debe rescatar el conocimiento objetivo con fundamento científico sobre el proceso de envejecimiento, en el marco del envejecimiento activo, en el que la participación social del viejo es fundamental para alcanzar una vida productiva, satisfactoria y saludable. El “viejismo” alcanza también al personal de salud y resulta relevante entonces ampliar y aplicar la Gerontología en todas las disciplinas que tengan que ver con la atención de las personas que envejecen, así como en todos los ámbitos de la sociedad.

En la cultura “viejista”, el envejecimiento biológico avanzado, es definido negativamente y usado como base para devaluar el estatus social de los viejos. Este proceso de devaluación puede tomar la forma de una discriminación, por ejemplo, la discriminación laboral, la segregación intergeneracional. En las sociedades antiguas, alcanzar edades avanzadas significaba un privilegio, una hazaña que no podía lograrse sin la ayuda de los dioses, por tanto, la longevidad equivalía a una recompensa divina. Por ejemplo, en la cultura griega los ancianos contaban con privilegios notables. En la cultura inca los viejos tenían un lugar privilegiado junto con los enfermos y las viudas. Otras culturas menosprecian a los viejos de tal manera que son enterrados vivos cuando se presentan situaciones de hambrunas, es el caso de Melanesia. Las condiciones del viejo a lo largo de la historia, lo han colocado en situaciones catastróficas, como en la mitad del siglo XX, ya que en esta época se observó una marcada indiferencia, predominando la relación intergeneracional debido a la ruptura familiar. Ya que en las sociedades capitalistas predominan los aspectos económicos, las jubilaciones representan una carga para la sociedad, enfrentándose a una discriminación marcada, así como, el abandono y la exclusión, situaciones que disminuyen de manera importante la calidad de vida de los viejos.

 

A mediados del siglo XX, se inicia a nivel mundial el recate de los derechos de los viejos, no solo en los aspectos económicos, como puede ser la jubilación, sino también la garantía de sus derechos humanos. Las versiones biologicistas en la segunda década de este siglo, proponen alternativas para la interpretación del envejecimiento desde la ciencia, reorientado la visión del envejecimiento. En el ambiente cotidiano en el que nos desenvolvemos los estereotipos y prejuicios son el común denominador, teniendo como consecuencia que la percepción social de la vejez sea básicamente negativa. Aún se puede percibir en la sociedad moderna que el valor que predomina es la fuerza y la conquista de bienes. Será de suma importancia reafirmar el sustento científico del proceso del envejecimiento, que nos permita ver objetivamente a los viejos, considerando su estado de salud, funcionalidad física, mental y social, así como, su historia personal, que nos permita identificar sus capacidades y habilidades con la finalidad de potencializarlas.

 

 

Fuente: Este texto ha sido publicado en el sitio Cambio de Michoacán, en la dirección http://www.cambiodemichoacan.com.mx/nota-n1061

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