¡BAILEMOS, MI QUERIDO VIEJO!

   Por Rafael Álvarez Cordero

 

“Bailar es cantar con el cuerpo y el espíritu” Shai Li

Mi querido viejo: si tú eres de los viejos que han aprendido a usar los equipos electrónicos en los que recibes mensajes de todo tipo, te habrás dado cuenta que con frecuencia recibes videos de queridísimos viejos bailarines, viejos que bailan bien, algunos muy bien, viejos que brincan y hacen “desfiguros” (como diría mi mamá), pero que están contentos, felices, y encuentran en la música y el baile una manera de lograr  y expresar su felicidad.

Porque no podemos olvidar que la música y el baile son parte de nuestra vida desde la primera infancia; los que saben dicen que los niños en el vientre de su madre disfrutan la música clásica y bailan allá adentro, sea o no cierto, el hecho es que, cuando un niño descubre que puede caminar, correr y bailar, disfruta sin cansarse horas y horas brincando y bailando, aunque no haya música, porque tiene “la música por dentro”.

Y tú recordarás los inolvidables tiempos de nuestra adolescencia y juventud, cuando aprendimos a bailar y supimos que era una de las formas en que nos podíamos acercar a esa muchacha o ese muchacho que nos gustaba, y bailando se forjaron muchos amores, y bailando pasamos las horas casi sin sentir, bien al paso de la música de las “grandes bandas”, bien con las orquestas que tocaban mambo, rumba, chachachá, y  por supuesto boleros, baladas y demás.

El tiempo ha pasado, querido viejo, y muchos de nosotros podemos pensar que la época de bailar terminó, terminó porque nos duele un pie, porque la cadera molesta al caminar, porque estamos medio torcidos de la espalda, o porque nos sentimos un poco débiles para hacer las proezas que hicimos en aquellos años.

¡Nada de eso es cierto!, querido viejo, la música no tiene edad y el baile tampoco, hace tan sólo unos días Alicia y yo fuimos a un lugar en que tocó una orquesta, y pudimos ver que decenas de parejas bien entradas en años, delgados y obesos, movían el esqueleto felices al ritmo de la música; no, querido viejo, la música es terapia para el espíritu, pero también para el cuerpo, porque tus huesos, tus articulaciones y tus músculos, y en especial tu corazón te lo agradecerán, el movimiento mejora todo tu organismo, “aceita” tus articulaciones, mejora la flexibilidad y genera tal cantidad de endorfinas que después de bailar te sientes como  embriagado de felicidad.

Cada vez hay más médicos inteligentes que recetan actividad física para todas las edades, y el baile, que puede ser tan tranquilo o tan movido como quieras, es una de las mejores formas de mover el esqueleto; estoy seguro que, si pones música y comienzas a mover los pies, en poco tiempo vas a invitar a tu compañera o compañero a hacer lo mismo y ambos estarán disfrutando el inmenso placer de bailar, que como sabes lo hacen, desde el principio de la historia, todas las culturas del mundo.

Tú sabes, querido viejo, que el INAPAM, Instituto Nacional de Personas Adultas Mayores, ha tratado cada vez más de ofrecer a los queridos viejos una serie de actividades físicas, culturales y laborales para que el creciente número de viejos de nuestro país tenga oportunidades de una vida mejor en esta etapa que por mucho tiempo fue olvidada por las autoridades.

Una de sus actividades se llevará al cabo el martes 22 de este mes de agosto, a las 14:00 horas en el Palacio de los Deportes, que está en la esquina de Churubusco y Añil; no es la primera vez que se celebrará el evento “Bailar es Recordar”, habrá buenísimas orquestas, música de todo tipo, alegría y bienestar, y miles de queridos viejos ya lo han vivido; si quieres ir, seguramente podrás disfrutar cada momento.

Pero si no vas, puedes bailar en tu casa, en la calle, en el jardín, y si vas de viaje, en la playa, en el campo, en donde sea; ¡mueve el esqueleto!, el esqueleto y todo tu cuerpo te lo agradecerá, y te invadirá  la felicidad y la alegría; luego me contarás tu experiencia.

  • Facebook Social Icon

El Dr. Rafael Álvarez Cordero nació en la Ciudad de México el 7 de septiembre de 1938.​ Cursó la Licenciatura en Medicina, y obtuvo el título de Médico Cirujano de la UNAM el 31 de octubre de 1961. Realizó estudios de post-grado con especialización en Cirugía general, Cirugía Digestiva e Investigación Quirúrgica en México, Estudios Unidos y Francia, de 1962 a 1967. Cursó el Doctorado en Ciencias y obtuvo el título de Doctor en Ciencias Médicas de la UNAM el 16 de julio de 1976.

CONTÁCTANOS

Guadalajara # 9 Col. Roma Norte Del. Cuauhtémoc

Ciudad de México.  

  • Black Facebook Icon
  • Black Twitter Icon