El envejecimiento no es sinónimo de enfermedad

Por: Teresa Valenzuela García

 

El envejecimiento no es sinónimo de enfermedad. Aunque la frase se repite hasta el cansancio, por diferentes vías, sin embargo, muchos no le dan la interpretación que merece.

En los barrios tanto hombres como mujeres mayores de 60 años, con frecuencia son protagonistas de una rutina que asusta: usted los ve en la mañana con el mundo sobre las espaldas, porque hacen lo mismo día tras día y llega el momento que abrazan el aburrimiento y hasta llegan a preguntarse hasta qué punto son útiles aún.

Nada más lejos de la verdad esos oscuros pensamientos, cuándo aún tienen tanto por hacer y dar. Además, pueden rodearse de personas agradables que les inculquen entusiasmo y optimismo, y que aprecian la vida con sus matices; de esa manera sus existencias serán más placenteras.

Es cierto que mientras transcurren los años, los adultos pierden agilidad que los afecta para realizar determinadas acciones en las que son necesarias fuerza y destreza, pero ese no es el fin del mundo. Existen decenas de actividades provechosas para él y su familia que efectúan a la perfección. No debemos olvidar que las culturales y recreativas les alimentan el alma y se disfrutan a cualquiera edad.

Un hecho indiscutible es que la sociedad cubana está envejecida. El 18,3 por ciento de la población tiene 60 años o más, según datos del último Censo de Población y Viviendas, por lo que se impone tomar medidas para hacer más llevadera la vida de ese sector poblacional.

Al anciano hay que considerarlo desde el seno del hogar. Existen familias que uno de sus miembros sobrepasa los 70 años, sin embargo, viven en pisos altos de edificios y a ninguno de ellos le pasa por la cabeza cambiar la vivienda para dos o tres niveles más bajos, aunque sea la abuela quien tenga la responsabilidad de la casa, por lo que baja y sube las escaleras varias veces en el día.

Resulta beneficioso para ellos que le escuchen sus opiniones sobre temas que atañen a la familia y otros de carácter universal; estar al tanto de sus necesidades materiales y espirituales; saber cómo se sienten y qué les preocupa.

También es una realidad que necesitan más atención de tipo social; que bueno sería que les autorizaran a no hacer las largas colas en los mercados, los agros y las farmacias, muchas de estas ganadoras del premio Guines por la lentitud de sus dependientas.

También a veces los vemos de pie en los ómnibus con pesadas jabas, mientras que hombres y mujeres jóvenes permanecen sentados e indiferentes. Para ellos están las casas de los abuelos donde permanecen atendidos desde horas tempranas del día, hasta la tarde, en el caso de que vivan solos o de que sus familiares trabajen, pero esas instalaciones aún no son suficientes para la demanda que existe en el país, y se requiere incrementarlas lo más rápido posible. Son las más adecuadas para quienes mantienen el validismo y la lucidez mental.

Los abuelos se merecen lo mejor en estos años de sus vidas, que disfruten y rían. Es lo menos que se puede hacer por quienes dieron durante décadas lo mejor de sí a la sociedad y la familia a quien protegieron y mimaron.

Con información de: http://www.radiorebelde.cu/

CONTÁCTANOS

Guadalajara # 9 Col. Roma Norte Del. Cuauhtémoc

Ciudad de México.  

  • Black Facebook Icon
  • Black Twitter Icon