OTRAS GENERACIONES II

   Por Gonzalo Basurto D.

 

Mis amigos, en nuestra última entrega tocamos someramente el tema de la generación de los millennials; al respecto debemos saber que no sólo esos jóvenes sino que todos hemos sido etiquetados de acuerdo a la edad que portamos. La clasificación se hizo en el vecino país del norte y como todo producto gringo nos llegó a nosotros y quedó así: Generación Greatest/Silent  (1923-1945), Generación Baby Boomers (1946-1964), Generación X (1965-1980), Generación  Millennials (1981-1997) y Generación Z (1998-2016).

Como tal vez sería muy prolijo el referirme a cada uno de estos grupos de manera particular, sólo haré una referencia a la evolución que han tenido las formas de vida desde la Generación Greatest/Silent, para nosotros la Generación Privilegiada, la nuestra, hasta la Generación Z, la última, la de nuestros nietos y bisnietos para darnos cuenta de cómo han cambiado las cosas en  la vida cotidiana, hecho que nos ha tocado vivir y en mucho, también disfrutar.

Empecemos con la tecnología. Aunque este elemento interviene en casi todos los campos del quehacer humano, trataremos de separarlo de acuerdo a los diferentes aspectos que brevemente habremos de mencionar

En nuestro México, 1940, en términos generales contábamos con el ferrocarril, el telégrafo, el teléfono de casa, la máquina de coser, la rústica máquina de escribir, el radio y más tarde la televisión en blanco y negro. La actual Generación Z maneja la computadora,  maravilloso magnífico invento  de entretenimiento y, lo más importante, una herramienta indispensable para efectuar trabajos de oficina o de industria. También usa el teléfono celular con mil gracias y aplicaciones muy prácticas y útiles. Además ya vive la era de la Robótica que hace ejemplares metálicos capaces de realizar tareas domésticas o industriales con absoluta precisión. Esta Generación de chavos ya conoce los drones, aparatos voladores que no sólo son divertidos, sino que hacen trabajos importantes como la fotografía aérea y, además, tienen un futuro impredecible. ¿Recuerdan el mimeógrafo compañeros?, ¿aquel aparato al que, dándole vuelta a una manivela sacaba las hojas impresas, una por una? Ahora llegó la impresión en tercera dimensión con una gran expectativa, la autofabricación digital con el poder de reproducir, por este medio, utensilios, piezas de diversas formas y hasta algún tipo de muebles.

En el campo de la medicina también hay grandes diferencias. A nosotros nos curaban con remedios caseros, (transmitidos de padres a hijos), y cuando se acudía al médico todavía recetaban fórmulas y soluciones que se preparaban en las extintas “boticas”, changarros llenos de frascos donde guardaban sus valiosas pociones. La generación actual cuenta con grandes y buenos hospitales, públicos y de paga. Se acabaron las operaciones donde te abrían en canal, ahora son con rayo láser y auxiliadas por computadoras que orientan perfectamente al galeno. Las tomografías y muchos inventos más permiten diagnósticos acertados y precisos.

En nuestras viejas cocinas, el metate y el molcajete cumplían fielmente su cometido acompañados de las cazuelas y jarros de todos tamaños y de las humeantes estufas de petróleo; ya más avanzados usamos la licuadora y la estufa de gas. Aquí el brinco fue hacia los hornos eléctrico y de microondas, máquinas lavatrastes, refrigeradores controlados por computadora y mil inventos más, útiles para este sagrado lugar.

El cine, una de las pocas diversiones que teníamos fuera de casa cambió en su estructura interna y en su temática. Nuestra GENERACION PRIVILEGIADA comía palomitas y echaba novio en grandes salas para ver el final del cine mudo con su genial Charles Chaplin, nos deleitaban las películas rancheras, de vaqueros, de Tarzán, cómicas, románticas y de guerra. Por su parte, a la Generación Z  le toca asistir a pequeñas y cómodas salas de exhibición donde, después de que los Rambos y una retahíla de fortachones acabaron con todos sus enemigos, estos jóvenes se deleitan con los famosos superhéroes,  las guerras y los viajes espaciales.

Naturalmente que tantos avances tecnológicos conllevan cambios de actitud personal y comportamiento social, no siempre positivos y favorables, pero eso es materia de otro tema. Por lo pronto, a la luz de  esta pequeña e incompleta muestra, confirmo mi convicción de considerarme, espero que ustedes también, altamente privilegiado por pertenecer a una generación que ha vivido una grandiosa etapa en el desarrollo de la humanidad.

Gonzalo Basurto D.

Contacto: gonzalo.bd41@gmail.com

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Ciudad de México.  

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