¿Qué debe tener una casa para envejecer en ella?

Por Mildred Rivera Marrero

Cuando la industria diseña y construye una casa lo hace pensando en los deseos y posibilidades de una persona de 35 años, en promedio. Pero, se olvida de que esa persona envejecerá y necesitará una casa apropiada para cada etapa de su vida sugiere HomeFit, un nuevo programa de la American Association of Real Posibilities AARP, que educa sobre los cambios que debe hacer a su hogar para ajustarlo a las necesidades que surgen con los años .

Casas de dos plantas, con escaleras, losas que resbalan, puertas estrechas y poca iluminación, entre otras cosas, son factores a considerar en una vivienda. Esas recomendaciones son parte del concepto de diseño universal, dirigido al desarrollo de estructuras y entornos de fácil acceso para personas de todas las edades.

Por eso, es importante tomar en cuenta el proceso de envejecimiento al construir o comprar una casa, aunque se tengan 35 años y la persona se sienta en el mejor momento de su vida. Y, cuando ya se es mayor, es vital hacer una evaluación del hogar y determinar qué cambios hay que hacer en la estructura para facilitar una convivencia segura en ese lugar.

Ese es el mensaje del programa HomeFit, de la organización AARP, coordinado por la arquitecta Thelma V. Valenzuela, quien adaptó para el público local los materiales educativos desarrollados para latinos en Estados Unidos. El programa se desarrolla en dos vías: capacitar a entrenadores que luego den talleres sobre el tema y ofrecer conferencias sobre la vivienda ideal para permanecer en ella el mayor tiempo posible al público en general. Esto último también se ofrecerá a profesionales de las áreas de arquitectura, construcción y terapia ocupacional, entre otros. Las personas interesadas en capacitarse como entrenadores o recibir una charla pueden comunicarse con María Isabel Colom escribiendo al correo electrónico: mcolom@aarp.org.

“La habitabilidad y la seguridad son lo más importante en una vivienda”, dijo Valenzuela en una charla recientemente. “El 90% de las viviendas tienen una o dos características de habitabilidad y solo el 1% tiene las cinco características”, propias de ese concepto.

Por eso en el interior de la casa se deben procurar pasillos anchos con pasamanos, que no haya muebles ni cables de equipos eléctricos que obstaculicen el paso, es necesario preferir las rampas y eliminar, en lo posible, las escaleras, los pisos resbalosos, los baños estrechos y deben evitarse también los espacios con poca iluminación.

Deben añadirse terrazas o porches y patios que reciban sol en las diferentes estaciones del año.

El concepto de habitabilidad se refiere a una casa de una sola planta, con entradas sin escalones, puertas y pasillos anchos, perillas y plumas tipo palanca y controles eléctricos accesibles. Pero, precisamente, porque la mayoría de las viviendas no cumple con esos requisitos, es importante evaluarlas y buscar opciones para tener mayor comodidad y seguridad.

“Mucha gente no sabe las necesidades que tienen en su hogar. A veces jugamos al arquitecto y hacemos cambios a nuestra casa que realmente no nos van a ayudar. Cuando uno va a definir qué cambios voy a hacerle a mi hogar, hay que pensar en las áreas donde uno pasa la mayor parte del tiempo o donde más accidentes pasan, como el baño y la cocina”, aconsejó Valenzuela.

Los accidentes más frecuentes en adultos mayores se relacionan con caídas, una razón de peso para eliminar obstáculos y riesgos de eventos adversos. Muchas personas fallecen o empiezan a sufrir gran deterioro en su salud como consecuencia de caídas en la propia casa, por desniveles en los pisos, pisos inadecuados y escaleras, así como por la falta de apoyos en los baños, recámaras y en otras habitaciones de la vivienda.

Evaluar todo

Como la idea es que la persona pueda acceder y vivir adecuadamente a su hogar, la guía de HomeFit aconseja que la evaluación comience por la entrada para ver si hay que subir escalones para entrar a la estructura. Si es así, se puede considerar si la casa también tiene una entrada por la marquesina, sin escalones. Si no es así, puede analizar opciones para colocar una rampa fija o removible y, en caso de que haya un pequeño escalón justo antes de la puerta, se puede comprar una pieza de goma para nivelar la entrada. Estos cambios no solo eliminan posibles riesgos de caídas, sino que permite la entrada de una silla de ruedas. La entrada también debe tener iluminación adecuada y el número de la casa grande (para que sea de fácil identificación en caso de una emergencia).

Mientras, la puerta de entrada debe tener 36 pulgadas de ancho, lo cual permite el acceso con silla de ruedas. De hecho, la recomendación para toda la casa es que ese sea el ancho de las puertas en todas las áreas y que las perillas sean en forma de palanca para que sean fáciles de abrir para una persona con dificultades como pueden ser las causadas por artritis.

En el interior de la casa, se deben procurar pasillos anchos con pasamanos, que no haya muebles ni cables de equipos eléctricos que obstaculicen el paso, que haya buena eliminación.

En caso de tener escalera, los escalones deben tener tiras antideslizantes o se puede usar una pintura que le da porosidad al piso llamada Trusty Step. Debe tener pasamanos a ambos lados.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Si vamos a remodelar, la cerámica italiana se ve hermosa, pero le cae una gota de agua y resbala mucho”, advirtió Valenzuela.

En cuanto a los baños, explicó que lo ideal es sustituir las bañeras por una ducha, por si en algún momento las personas tienen dificultad para entrar al área. Para ese espacio también vienen agarraderas, tanto para el área de ducha como el inodoro. Comprar un inodoro más alto o elevar la altura del que está instalado, mediante donas que se colocan en su base o sobre la tapa, es otra idea para facilitar el uso del equipo.

Entretanto, en la cocina, es importante tener buena iluminación, particularmente en el área del gabinete, y el fregadero. Asimismo, las puertas del gabinete deben tener manijas en forma de “D” para abrirlas con facilidad. De igual forma, una nevera de dos puertas permite que una persona en silla de ruedas alcance todo más fácilmente. “Lo que estamos buscando es más independencia”, puntualizó la arquitecta.

 

 

Fuente: http://diariote.mx

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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