EL  EMPODERAMIENTO DEL PODER GRIS

Por Javier Robles

 

Uno de los temas recurrentes , por necesario, en lo que se refiere a la vejez es el “ empoderamiento”.

El concepto de empoderamiento está basado en la convicción de que debería haber una fuerza alternativa contra los mitos y los estereotipos de dependencia sobre las personas mayores ( Thursz).

Esos mitos y estereotipos negativos ( que no repetiré por sabidos) han derivado en prejuicios que han llevado a una  construcción social de la vejez que, por encima de la realidad biológica , impone unas ideas , unas conductas y unas prácticas sociales que condicionan y perjudican a las personas mayores.

Una creación social que disminuye o anula la condición del viejo como ciudadano de pleno derecho. Que le hace perder un rol significativo y de participación social. Que le vuelve casi invisible, con gran dificultad para asumir el control sobre sus propias decisiones, de ejercer su autonomía y que , por eso, ve devaluado el concepto de sí mismo.

Una situación que afecta su calidad de vida y su dignidad y que empieza en el momento en que se le otorga el “ título” de viejo, avalado por una credencial que parece indiscutible. Ignorando todas las circunstancias que han modificado el concepto de vejez porque se basa en los parámetros de edad de hace, cuando menos, cuatro generaciones. Pero el mundo ya no es lo que era ni la vejez tampoco.

Paul McCartney en 1966 escribió una canción titulada : “Cuando tenga 64 años”. Básicamente la letra hablaba de envejecer  al lado de la chimenea leyendo y tejiendo , paseando los domingos en la mañana, visitado por sus nietos … y terminaba : ¿Algo más se puede pedir?.  Cuando en el 2006 cumplió 64 años declaró: Si la hubiera escrito ahora la habría titulado: “Cuando tenga 94 años”. Hoy en día con 73 años sigue con su vida de siempre y con la relevancia e influencia social de siempre. Ya no estamos en  1967.

Por tanto parece evidente la necesidad de insistir en el “ empoderamiento” de las personas mayores. Es necesario deconstruir un discurso actual sobre la vejez para construir otro que modifique las ideas, las conductas y las prácticas sociales actuales. Un discurso que cambie la idea del poder que se ejerce socialmente “sobre” los adultos mayores por otro sobre el poder “de” los adultos mayores.

Un empoderamiento que devuelva a los viejos los derechos que tenían antes del “credencialazo” y la posición e importancia social por número y como  personas y ciudadanos del siglo XXI.

Y ahora la gran pregunta: ¿El empoderamiento será dado por el poder institucional sea el que sea, o por la parte más joven de la sociedad de otras edades?.

Con mucha probabilidad, no. Tenemos la experiencia de otras discriminaciones por género, por raza, por condición social… Y tenemos el ejemplo del camino que siguen las personas mayores de otros países más envejecidos. El poder no vendrá dado.

 El empoderamiento  no se logrará individualmente ni sin salir de los  círculos cerrados de personas mayores  ( centros de educación, de ocio etc etc. ) necesarios y construidos con buena intención pero con escasa visibilidad y nula incidencia en el resto de la sociedad. Conseguimos una satisfacción personal necesaria pero ningún cambio socialmente relevante .

Se necesita una acción colectiva de las personas mayores. Un poder gris colectivo. Las acciones individuales tienen escasa influencia reivindicativa y llevan al desánimo y al convencimiento de que nada puede cambiar.

El poder gris no puede limitarse a tomar los derechos de los programas ejecutados por las distintas administraciones.  Es difícil que la misma sociedad que tiene prejuicios negativos  no tome decisiones que, bienintencionadas o no, estén condicionadas por esos prejuicios.

Las personas mayores tenemos que ser los protagonistas del cambio. Nadie por nosotros podrá demostrar que los prejuicios son sólo eso.

Como confirmación de ello quiero mostrar desde aquí un reconocimiento al Dr. Rafael Álvarez Cordero colaborador de esta revista y que siempre desde que nos conocimos hemos redundado en nuestras conversaciones en la idea del Poder gris.  Idea con la que él encabeza siempre sus artículos. La vejez necesita modelos a los que imitar y Rafael es el ejemplo del poder gris personal y de quien siempre ha tratado de impulsarlo colectivamente. Desde el 15 de Junio pasado está destinado en la Universidad de la Sorbona en París representando a la UNAM. Ha conseguido hacer valer sus méritos , que su experiencia no sea sólo una mención honorífica y que su capacidad sea reconocida con independencia de su edad.

Es la hora del poder gris de los que peinamos canas o que sin mostrarlas, “peinamos” la vida con una credencial en la cartera que dice que somos viejos. La hora del poder gris, del poder crítico y reivindicativo frente al poder.

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Ciudad de México.  

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