Pintando a los 90

   Por Rafael Álvarez Cordero

 

 

Los principales obstáculos para nuestra vida están en la mente. Lo que nos impide vivir plenamente está en los mitos y las consejas acerca de la vejez

 

Para Alfonso Aguilar Guerrero,

               

         médico, amigo, buen hombre.

 

 

Mi querido viejo: hemos comentado muchas veces que los principales obstáculos para nuestra vida están en la mente, y que para nosotros los viejos, lo que nos impide vivir plenamente está en los mitos y las consejas que existen desde tiempos inmemoriales acerca de la vejez: “que la vejez no tiene futuro”, “que en la vejez no puedes aprender nada más”, “que si eres viejo tus facultades físicas y mentales ya son inservibles”, “que de los cuarenta para arriba no te mojes la barriga”.

Cuando nosotros nos creemos esas consejas, nos estamos dañando mucho, porque cerramos nuestra mente a las oportunidades que todavía nos da y nos dará la vida mientras nuestro corazón lata y la voluntad exista.

Y aquí he comentado una y otra vez los magníficos ejemplos de viejos exitosos, viejos que han encontrado la plenitud en esta época de su vida; tú has leído de abuelos que han iniciado estudios universitarios mucho después de jubilados, y que reciben su título orgullosos a los 85 o 90 años.

Aquí he elogiado a no unos, sino muchos viejos que no hacían ejercicio físico, estaban físicamente mal y después de los 60 años iniciaron una recuperación haciendo caminata, trote, bicicleta, etcétera, y ahora, a los 90 están en plena forma, con una salud envidiable y una sonrisa que habla del triunfo sobre la vida. 

Hoy te quiero comentar el caso de un arquitecto, que hizo una carrera profesional exitosa, creó una empresa brillante y productiva, sus compañeros arquitectos lo admiran y lo consideran un triunfador; entre sus muchos hobbies están los viajes, las exploraciones a lugares extraños y la pintura; su fama es conocida en el medio arquitectónico; se trata de Max Betancourt.

Pues resulta que él tiene actualmente 93 años, después de haber experimentado casi todas las técnicas de la pintura: óleo, acuarela, encáustica, acrílico, un día descubrió que las nuevas tecnologías ofrecen una posibilidad antes no imaginada: encontró que las tablets tienen un dispositivo para pintar digitalmente sobre la pantalla y que se pueden crear obras de arte con un pincel especial o simplemente con el dedo que traza la figura deseada en el color deseado, con la intensidad que el pintor quiera.

Y Max Betancourt se enamoró de la pintura digital, y a sus 93 años está presentando una exposición insólita con decenas de cuadros que él pintó ¡en la pantalla de su tablet!; si ves esas obras —las puedes ver si buscas en internet a Max Betancourt—, encontrarás figura humana, flores, animales, paisajes, nubes, mares, construcciones, todo lo que con creatividad ha plasmado con sólo el deslizamiento de los dedos.

Algunos colegas, viejos como yo, me han dicho que no tienen interés en aprender ¿qué es eso de Facebook?, ¿qué es LinkedIn?, ¿qué es Twitter?, y yo les digo que encuentren a Betancourt y se darán cuenta que la vida sigue y que estamos a tiempo para incorporar esas tecnologías a nuestra actividad diaria, porque, además, todo eso resulta muy divertido.

¿Te imaginas, querido viejo, tú haciendo obras de arte en la pantalla de tu iPad con el solo tacto de tus dedos? ¿Te imaginas qué dirá tu compañera, tus hijos, tus nietos? La vida sigue, y aún hay mucho que hacer.

Y cuando preguntamos a esos viejos maravillosos el secreto de su longevidad, el secreto de su salud, el secreto de su alegría, todos sin excepción responden: es que amamos a la vida y cada mañana es una oportunidad para crear algo: una frase hermosa para el ser querido, una carta para un amigo lejano, un pequeño regalo para un nieto o una nieta, una pintura digital hecha en la pantalla de un iPad; quien vive así no tiene tiempo para enfermarse, para estar deprimido o triste.

Felicitaciones, querido viejo, si como Betancourt, usas cada día para lograr algo creativo y amable.

  • Facebook Social Icon

El Dr. Rafael Álvarez Cordero nació en la Ciudad de México el 7 de septiembre de 1938.​ Cursó la Licenciatura en Medicina, y obtuvo el título de Médico Cirujano de la UNAM el 31 de octubre de 1961. Realizó estudios de post-grado con especialización en Cirugía general, Cirugía Digestiva e Investigación Quirúrgica en México, Estudios Unidos y Francia, de 1962 a 1967. Cursó el Doctorado en Ciencias y obtuvo el título de Doctor en Ciencias Médicas de la UNAM el 16 de julio de 1976.

CONTÁCTANOS

Guadalajara # 9 Col. Roma Norte Del. Cuauhtémoc

Ciudad de México.  

  • Black Facebook Icon
  • Black Twitter Icon