Ancianos que acogen a ancianos

Un anciano permanece sentado en su habitación junto a su andador. ANTONIO HEREDIA

Por Jaime G. Treceño 

 

-La Comunidad de Madrid estudia poner en marcha un programa para que personas mayores compartan vivienda

-El objetivo, mitigar la soledad y compartir los gastos del día a día

Hay un día en el que un olor intenso inunda el portal. Poco tiempo después, se hace insoportable. Uno de los vecinos cae en la cuenta de que, hace varias jornadas que no ve a la señora mayor del quinto. El asunto suele acabar de forma dramática, como la típica historia desgraciada, con los bomberos derribando la puerta del piso de la anciana y a los trabajadores del Anatómico Forense introduciendo el cuerpo en el furgón.

«Donde mejor están los mayores es en su casa», asegura Carlos González, director general de la Dependencia y el Mayor. Él es consciente de que hay muchos ancianos que no quieren ir a un residencia. Ante esta realidad, la Consejería de Políticas Sociales y Familia estudia poner en marcha un programa para juntar a los mayores. Es decir, unir a dos personas que viven solas en sus pisos para que se den compañía y compartan gastos.

A lo largo de este año, la Comunidad tiene previsto elaborar un estudio que analice las necesidades de alojamiento de las personas mayores. La idea es comprobar si es viable la creación de un programa de viviendas compartidas.

«La vivienda a compartir será la de uno/a de los interesados/as en participar en este programa. Pretendemos mantener a las personas mayores en su entorno habitual, para disminuir la sensación de soledad y aislamiento que sufren muchas de las personas mayores que viven solas. A la vez, se puede optimizar los propios recursos económicos y/o materiales y, finalmente, paliar posibles problemas económicos», precisa el director general.

El programa va dirigido a las personas mayores de 65 años que se valgan por sí mismos y que cumplan una serie de requisitos. Por ejemplo, que una de las personas disponga de una vivienda en propiedad, en buenas condiciones de habitabilidad y con suficiente espacio para ser compartida. La persona que vaya a compartir no puede disponer de un piso en propiedad o si tiene uno ha de estar en malas condiciones de habitabilidad.

Finalmente, en esta planificación inicial, la persona ha de residir en la Comunidad de Madrid o haberlo hecho, al menos, durante el año anterior a la solicitud.

El programa está aún por concretar detalles. Por ejemplo, todavía no está claro si el que hace la elección del inquilino es el propietario de la vivienda entre un grupo de candidatos o la Administración. «Nosotros, en cualquier caso, buscaríamos compatibilidades», señala González. «Compartir piso no es sólo una alternativa a la institucionalización, sino que se convierte en una oportunidad para lograr un estilo de vida que conduce a un envejecimiento activo en compañía de otras personas», dice.

Este objetivo de promover, fomentar y facilitar el contacto entre personas mayores que buscan compartir vivienda supone, además, un reparto de los gastos de limpieza, transporte o asistencia sanitaria en el hogar, así como los propios del día a día, precisa.

El director general recuerda que hasta la fecha, la Comunidad de Madrid dispone de una red de pisos tutelados, compuesta de 617 plazas para personas mayores con problemas de alojamiento.

Asimismo, apunta que la Administración regional dispone de una red de plazas de residencias «para personas mayores autónomas que cubren sus necesidades de alojamiento y asistencia, por lo que la creación de este nuevo programa nos exige analizar las necesidades no cubiertas para este sector de población, y explorar nuevas respuestas a sus necesidades de alojamiento», asegura.

Con información:  http://www.elmundo.es 

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