“¡Es una chinga!” Entrevista a Rosa Nis | CUEM CDMX

¡Es una chinga!”

 

Entrevista a Rosa Nissán

Por Óscar Miranda 

Setenta y siete años, una vida llena de experiencias, un rostro que muestra el pasar del tiempo, pero no por las arrugas, no, por la sonrisa que enmarca su rostro y demuestra lo feliz que es pese a las vicisitudes por las que ha atravesado.

 

Rosa Nissán es escritora, fotógrafa, maestra, madre, abuela, tía, amiga y todo lo que a ella le apetece, pero sin duda, es una gran conversadora, porque escucha y piensa antes de hablar las palabras que siente, ésas que salen sin reparo del alma.

 

Siempre he pensado que las mejores entrevistas son las que se convierten en una charla, ya que el entrevistado y entrevistador dejan a un lado el guión y la postura para ser uno mismo. Así ocurrió durante la entrevista que le realicé a la escritora mexicana Rosa Nissán en su departamento ubicado en la colonia Condesa en la Ciudad de México. Un sitio enorme donde los libros, un gato y las lámparas, son lo que más destacan.

 

Rosa Nissán es una mujer que parece una mina a la que entre más escarbas, más oro encuentras. En su caso, no fue oro lo que hallé, pero sí experiencias que sacuden conciencias y valen más que ese metal precioso.

 

Recientemente presentó la trilogía “Tres viajes de una mujer: a los 50, 60 y 70 años” en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes. Los libros tomaron forma a partir de tres diarios que redactó a mano durante su proeza. El primero, narra el viaje que hizo sola y recién divorciada a Israel con cinco décadas encima; el segundo, la aventura que experimentó en la India acompañada de dos amigas, ya con seis décadas de vida; el tercer viaje fue a los 70 años acompañada de tres amigas para conocer Petra, Jordania e Israel.

 

¿Cuál es la razón por las que viajó y escribió estos libros?

 

  • “Desde que decidí divorciarme he tenido el ruido del tiempo, ese casi me ha perseguido. Me quería divorciar y yo decía, pues cuándo, el tiempo; todavía quieres estar joven, todavía quieres realizar muchos sueños, muchas fantasías amorosas, porque me casé muy chica, a los 18 años fui mamá, entonces te casas adolescente, entonces hay muchas ilusiones irrealizadas. Yo estuve más de 20 años casada, cumplí con ese mandato de la fidelidad que encima ni me lo creyeron; me parece un desperdicio”.

Así, sin rodeos, sin excusas, Rosa Nissán detalla que su divorcio, fue entre otros tantos, el motivo principal que la impulsó a viajar y vivir.

 

Además de su separación, hubo otro hecho que marcó su vida, tras volver de la India, “un antes y un después” que con mucho dolor recuerda ocurrido el 16 de septiembre de 2003.

 

  • “Regresando de Veracruz caí en una barranca en el coche, un amigo sentimental o como lo quieras llamar, un hombre, iba manejando. Cuando caí a la barranca ya no salí la misma, tenía cosas yo en la columna, muchas cosas, entonces la vida cambió”.

 

Este hecho provocó que perdiera el impulso e interés de escribir y publicar sus experiencias. Pero sólo por un tiempo, en lo que se reponía física y mentalmente.

 

Por unos minutos el silencio se apoderó de esta plática, pues el recuerdo del accidente ocasionó que su mente la dejara sin palabras.

 

Para distraerse y evitar que las imágenes del percance la abrumaran, Rosa Nissán se puso de pie y enseguida me trajo un exvoto donde está plasmada la tragedia que vivió. La pintura no necesita explicación y tampoco preguntas, lo dice todo. Entonces confirmé el famoso dicho: “Una imagen vale más que mil palabras”, y yo agregaría, o una inoportuna pregunta.

 

Gerónimo, es el nombre del “amigo sentimental” que conducía el automóvil el día del accidente. Un hombre que también fue un parteaguas en la vida de Rosa Nissán, pues fue su cómplice, amigo, novio y “compañero de vida”, al cual ya no ve desde hace más de 10 años, pues vive en Querétaro.

 

  • “Apenas le hablé por teléfono para ver si seguía vivo… (Risas)  ” me dijo Rosa.

 

¿Cuántos años duró con él?

 

  • “Eso no te lo voy a decir, todos tenemos derecho a guardar un secreto”.

 

Comprendí y enseguida cambiamos de tema.

 

¿Qué aportaciones ofrece al adulto mayor con su trilogía de viajes?

 

  • “No están dirigidos a los adultos mayores, más bien están dirigidos al ser humano, que envejece, porque es ley de vida. Lo pensé para la gente, yo estaba pensando en el presente”.

 

Durante esta plática tuve la fortuna de tocar y leer los tres diarios que se convirtieron en libros y tienen vida propia. Frases, experiencias, tachaduras, estampas y fantasías están plasmadas en cada hoja que hoy se ven amarillentas por el paso del tiempo.

Desde 1997 Rosa Nissán imparte talleres de escritura, algo que disfruta y le apasiona enormemente.

 

¿Cómo se define Rosa Nissán?

 

  • “Hasta hoy muy contenta con mi proceso de vida, soy muy feliz de dar clases, muy feliz de tener contacto con otras personas, pero no sólo contacto sino de estar aprendiendo que hay otras formas de comunicación entre los seres humanos" 

 

Como cualquier persona, Rosa Nissán, le teme a la dependencia. Hace unos días sufrió una caída en la calle cerca de su casa y quedó lastimada de las manos y la rodilla derecha. Para disminuir el dolor se unta árnica. Pero no puede manejar su vehículo.

 

  • “De que me da miedo la dependencia me da miedo, ¡súper miedo!, y de que estoy dispuesta a acabar yo con mi vida, también lo tengo pensado como una posibilidad, y a la que tengo derecho. Desde hace muchos años les he dado una carta a mis hijos, que si ya no quiero vivir que no me detengan, y es más, que me ayuden a morir”.

 

  • “¿Vas a poner eso también?” me preguntó.  Le contesté: “no sé”, y con voz firme me regañó: “¿por qué no? , “sí, yo soy responsable de lo que te estoy diciendo”.

 

Lo único que nos pertenece en este mundo es nuestra vida y Rosa sabe perfectamente qué es lo que quiere de ella, por eso la ha vivido intensamente, sin límites.

 

¿Qué es lo que no le agrada de usted?

 

  • “Querer hacer todo rápido, querer hacer varias cosas al mismo tiempo. Quiero ir a clases de meditación. Yo quisiera ser más tranquila, poder estar más conmigo”.

 

¿Qué es lo que no le gusta?

 

  • “No me gusta vivir lejos, en las orillas de la ciudad, no me gustan las colonias donde no pueda caminar, no me gusta ir a los cines, no me gustan los estacionamientos hasta abajo”.

¿Qué le gusta más?

 

  • “Ir al desierto de los leones, donde estén muchos árboles, me gusta caminar; el accidente me quitó algo, el placer de caminar. Cuando comencé a caminar ya no caminé igual, fue un golpe muy fuerte”.

 

Durante la conversación el accidente siempre estuvo presente como una cicatriz imposible de difuminar.

 

¿Cuál es la percepción que tiene de la vejez?

 

  • “Yo creí que hacerse viejito es arrugarse, y es más que eso, se te descompone todo el cuerpo, ¡es una chinga! (Risas)…Las arrugas no me importan, me siento bien con mi edad”.

 

Actualmente, imparte cursos de autobiografía en la librería El Péndulo. Colabora en publicaciones como “Fem”, “Mira”, “Tiempo Libre” y “Play Boy”.

 

También ha publicado “No sólo para dormir es la noche” (1999);  “Las tierras prometidas” (1997);  “Novia que te vea” (1992) y “Los viajes de mi cuerpo” (1999), entre otros.

 

A partir de mayo, formará parte de los colaboradores de la Revista Digital Adulto Mayor de la Experiencia y de la sección Nuestros Amigos Dicen… nuestra plataforma de experiencia y vida.

 

 

Para adquirir la trilogía “Tres viajes de una mujer: a los 50, 60 y 70 años” pueden escribirle a

 

rosazan2003@yahoo.com.mx

 

 

 ¡Bienvenida Maestra! 

Foto: Óscar Miranda 
Foto: Óscar Miranda 

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