La importancia de la Convención Interame | CUEM CDMX

La importancia de la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores.

  • Facebook Social Icon
  • Twitter Social Icon

Alfonso Ochoa[i] y Adelina González Marín[ii]

Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia A.C.

 

El 15 de junio de 2015 fue aprobada la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, lo que representa un gran avance en el reconocimiento de derechos a uno de los grupos poblacionales más desprotegidos y marginados en América Latina. Un dato que refleja esta situación es la que se presenta en el estudio realizado en  2010 la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) llamado El envejecimiento y las personas de edad. Indicadores sociodemográficos para América Latina y el Caribe[1], en el que países como Honduras, Guatemala, la República Dominicana, Paraguay y El Salvador tienen 40% o más de su población de personas mayores se encuentra en la pobreza o indigencia, México tiene entre un 25 y 30% de personas mayores en esta situación. Dado que la normativa internacional existente es insuficiente y no ha logrado unificarse en cuanto a criterios respecto a los paradigmas tradicionales sobre las personas mayores, este instrumento, es uno de los más avanzados y de vanguardia que existen en la región, además de ser un instrumento vinculante, es decir, que obliga a los Estados a realizar acciones a favor del goce de los derechos humanos de las personas mayores.

 

El referido cambio de paradigma reivindica socialmente a las personas mayores frente a la vejez como una etapa de la vida que se puede vivir con plenitud, en la que  el enfoque debe ser que la persona goce de todos sus derechos, y pueda desarrollar sus inquietudes, sus aspiraciones, su plena realización,  de manera que se trascienda los  diversos tipos de discriminación que por la edad tienen que enfrentar. En este sentido, la Convención busca que la calidad de vida sea la mejor posible para las personas mayores, donde sus derechos sean respetados y garantizados por el Estado, trabajando en conjunto con la  sociedad y con participación directa.

 

Como instrumento de vanguardia, la Convención utiliza en cada uno de sus artículos el enfoque de derechos humanos, sustituyendo el enfoque asistencialista para empoderar y darle voz a las personas mayores, fomentando la participación, la autonomía y la independencia.

 

La Convención propone deconstruir los paradigmas y estereotipos, que al traducirse en prácticas marginan a las personas mayores, segregándolas y limitando su pleno desarrollo personal y social, al tiempo que crea nuevos conceptos positivos sobre la vejez, visibilizando la discriminación para erradicarla. Esto implica un trabajo intergeneracional en todas las esferas sociales, es decir, que las personas de todas las edades, estén involucradas en el tema del envejecimiento visto con el enfoque positivo y de  derechos humanos, pues así se genera ciudadanía y una sociedad incluyente y participativa. Los Estados deben concientizar y sensibilizar a su población para lograr lo anterior.

 

Finalmente la Convención exhorta a los Estados a trabajar con bases que abarquen a este grupo en general y que a la vez deriven en líneas de trabajo específicas que atiendan las necesidades de las personas mayores en todos sus contextos y situaciones, ya que se trata de un grupo diverso que enfrenta distintas problemáticas que les colocan en situaciones de exclusión, desigualdad y discriminación de diversos tipos, lo que les obstaculiza a vivir sus derechos con plenitud.

 

La Convención también tiene enfoque de género es decir considerar las situaciones, oportunidades y problemáticas que enfrentan hombres y mujeres, y cómo éstas afectan su relaciones según los roles sociales que se les asignan, lo que nos lleva a visibilizar en particular la discriminación y desigualdades que sufren las mujeres sólo por serlo, y además por la edad, la condición social, entre otros factores,  y que las relega, las condena al abandono y a vivir en condiciones de salud precarias, con un impacto negativo en el goce de otros derechos humanos como el del trabajo y la vivienda, entre otros.

 

El crecimiento demográfico de la población  adulta mayor que se dará en los próximos años debe urgir a los Estados a actuar desde ahora, trabajar en hacer política pública con enfoque de derechos humanos e inclusión, lo que permitirá que nuestro país esté preparado para responder de acuerdo a su razón de ser: el bienestar de todas y todos, favoreciendo que las personas mayores participen activamente como parte de la solución a los problemas que afectan a toda la comunidad.

 

Es por esto que la importancia de que México firme y ratifique la Convención, resulta imperativo para erradicar la discriminación que sufren las personas mayores y en consecuencia mejorar su calidad de vida, además de que reforzaría lo que la reforma al artículo 1 constitucional[2] establece respecto a que toda autoridad tiene la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos, los cuales deben ser interpretados de acuerdo a los tratados internacionales de los que México sea parte, ofreciendo así la protección más amplia a la persona, lo que tendría como consecuencia que el Poder Legislativo avanzara en la armonización de los principios que la Convención establece, modificando leyes y reglamentos internos que orientan  la forma en la que operan las instituciones  encargadas de implementar la política pública y social involucradas en la protección y garantía de los derechos humanos de las personas mayores.

 

  El envejecimiento y las personas de edad. Indicadores sociodemográficos para América Latina y el Caribe, CEPAL, 2010. Pp.27 http://www.ops.org.bo/textocompleto/vejez32346.pdf

 2 Decreto de modificación al Artículo 1 Constitucional. Diario Oficial de la Federación, 2011

http://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5194486&fecha=10/06/2011

 El envejecimiento y las personas de edad. Indicadores sociodemográficos para América Latina y el Caribe, CEPAL, 2010. Pp.27 http://www.ops.org.bo/textocompleto/vejez32346.pdf

 

[i] Alfonso Ochoa, internacionalista por la Universidad Nacional Autónoma de México, colaborador en el Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia A.C. (IMDHD), coautor de la publicación Análisis sobre la política pública en México para Personas Adultas Mayores desde el enfoque de los derechos humanos, IMDHD(2015).

[ii] Adelina González Marín, etnóloga e investigadora de temas relacionados con los derechos humanos desde un enfoque de igualdad y no discriminación. Colabora en el Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia A.C. (IMDHD), coautora de la publicación Análisis sobre la política pública en México para Personas Adultas Mayores desde el enfoque de los derechos humanos, IMDHD(2015)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Texto publicado en la edición de  2016 

CONTÁCTANOS

Guadalajara # 9 Col. Roma Norte Del. Cuauhtémoc

Ciudad de México.  

  • Black Facebook Icon
  • Black Twitter Icon