PEDRO INFANTE

   Por Gonzalo Basurto D.

 

Mis queridos amigos: este noviembre pasado se conmemoró el centenario del nacimiento de Pedro Infante, el que fuera el máximo ídolo popular que hayamos tenido. Como a nuestra GENERACIÓN PRIVILEGIADA le tocó vivir este fenómeno social, niños o adolescentes, pues vamos a recordarlo un poco.

¿Que fue todo un ídolo popular?, ni dudarlo: a sesenta años de su fallecimiento todavía se le recuerda en el camposanto, se ven sus películas, se venden sus grabaciones en los modernos CD’s y, naturalmente, se siguen escuchando sus canciones. Cuando ocurrió su sepelio México entero lo lloró, el antiguo D.F. se paralizó por completo, miles de personas tomaron las calles por donde pasaría la carroza y en el Panteón Jardín no cabía un solo ser viviente más.

Respecto a su carrera cinematográfica sabemos que después de unas primeras películas de “no pasó nada” muy pronto empezó a destacar como actor, galán y charro cantor. En 1947, cuando hace el famoso Torito se convierte ya en la gran estrella del cine, el gran cantante y el gran ídolo. A las mujeres se les caía la babita al ver al gran Pedro cantando Amorcito corazón a través de la ventanilla de la bartolina, (celda para los mal portados), con todo y sus pestañas postizas. Hizo muchos personajes en el cine, pero me atrevo a decir que fue en Nosotros los pobres cuando logró la identificación plena con el público mexicano.

Alternó con Jorge Negrete, su único gran competidor, en una comedia ranchera que aunque mediocre fue todo un éxito de taquilla; con Luis Aguilar, como motociclista, hizo un par de películas que fueron el deleite de los cinéfilos de la época; en Pepe el Toro, tras una peliculezca pelea que el mismo Rocky Balboa hubiera querido protagonizar, se llevó el triunfo y el aplauso de la gente; no olvidemos tampoco al ranchero tomador y enamorado de Los Tres García, regañado y bastoneado por la abuela a la que siempre adoró y le dedicó la canción emblema de la película: Mi cariñito. Y, ¿qué tal su participación en Escuela de Vagabundos?, dejó toda una cátedra de actuación para los galanes cómicos que le sucedieron.

Además, fue motivo de gran envidia por parte de los hombres ya que actuó y apapachó a grandes bellezas: a la hermosa Elsa Aguirre, a la excelsa Miroslava, a su preferida, la Chorreada, Blanca Estela Pavón, a María Félix, Rosita Arenas, Rosita Quintana, Sarita Montiel, Silvia Pinal y muchas bellas más, mexicanas y extranjeras, que circulaban durante la llamada Época de Oro del Cine Mexicano.

Pedro Infante cantante es la otra gran faceta de su carrera artística. Empezó muy joven con voz melódica, pero inmadura, y también aquí en poco tiempo, gracias a su esfuerzo y enorme talento se colocó entre las grandes figuras de la canción. Cuando grabó Las Mañanitas, en 1950, rompió el récord de ventas de la época y hasta la fecha sigue siendo la versión más escuchada a la hora de embarrar el pastel al cumpleañero.

En este rubro debemos señalar que fue un cantante muy versátil, tal vez el que más. Le entraba como ninguno a la canción ranchera bravía y romántica, al bolero romántico y ranchero, al vals, a las canciones de vacilón y a una que otra guapachosa como La Nana Pancha. ¿Quién de nosotros no recuerda y vibra todavía al escuchar su canción favorita en voz del gran Perico? Deja que salga la luna, Enamorada, La gloria eres tú, la ya citada Amorcito corazón y muchas otras que nos mueven el tapete y apachurran nuestro corazoncito.

Las presentaciones personales de los artistas se limitaban a las variedades presentadas en los propios cines y en los teatros de revista. Fue apoteótica la temporada en el Teatro Lírico, en el 1952, cuando se presentaron juntos por única vez, Jorge Negrete y Pedro Infante en la misma función. Ni qué decir, teatro a reventar, media concurrencia a favor de Pedro y la otra con Jorge y todos aplaudían a rabiar en una inolvidable e histórica función.

Había pocos espectáculos en espacios abiertos; la incipiente tecnología y la reducida imaginación comercial de los empresarios limitaban esta actividad; no obstante, Pedro cantó para 50,000 personas en la Plaza México, toda una hazaña artística.

¿Tiempos pasados fueron mejores? No lo creo; de lo que sí estoy seguro es que es grato y tonificante echar de vez en cuando una mirada al pasado feliz que nos tocó vivir, como en este caso, a la vida de Pedro Infante. Sean dichosos.

Gonzalo Basurto D.

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