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Ejercitando y fortaleciendo nuestro cerebro

Psic. Pablo Ramón Alvarez Herrero

Nuestro cerebro evoluciona y cambia constantemente durante el curso de nuestra vida. Las nuevas conexiones entre nuestras neuronas ocurren continuamente, nuevos conocimientos se integran a nuestra realidad y nuestros recuerdos se reestructuran para definirnos en nuestra individualidad y para adaptarnos a cada etapa de nuestra existencia. Conforme envejecemos, nuestra plasticidad cerebral, es decir, la capacidad del cerebro para establecer nuevas conexiones, tiende a ser deficiente. Esto puede provocar una diminución en nuestras funciones cognitivas, como son la memoria, la atención, la concentración, el lenguaje y la simbolización entre muchas otras.


Una cierta disminución en el funcionamiento de nuestras habilidades cognitivas durante el envejecimiento se considera normal. Sin embargo, en la vejez, no debe haber necesariamente una disminución en nuestras habilidades que implique una repercusión negativa en la forma en la que llevamos a cabo nuestra vida diaria y nos relacionamos. Una persona de 80 años puede tener un cerebro más desarrollado que una de 30 años, la clave es hacernos de una disciplina que desafíe constantemente nuestro cerebro para crear nuevas conexiones entre nuestras células nerviosas.

Cuando nuestras habilidades cognitivas se ven muy afectadas, el término demencia hace acto de presencia y nos enfrenta a una situación de salud que puede disminuir notablemente nuestra calidad de vida y en donde la enfermedad de Alzheimer y la demencia vascular son las más comunes. La demencia es un síndrome en donde nuestras células nerviosas en el cerebro se destruyen y disminuyen gradualmente, lo que se acompaña de una pérdida de habilidades mentales y síntomas emocionales. Si el ejercitamiento de nuestro cerebro realmente reduce el riesgo de demencia es un tema controvertido, pero cada vez hay más evidencias que sugieren que mientras más neuronas conectemos más podremos prevenir y responder activamente ante el deterioro cerebral, mejorar nuestra calidad de vida y mantener nuestra independencia.

Para ejercitar y fortalecer nuestro cerebro debemos ser activos física, mental y socialmente. Estos son algunos consejos que debemos considerar para hacer un plan de actividad mental que se adecue a cada una de nuestros gustos y personalidades:

1. Entrenar y fortalecer nuestro cerebro y sistema nervioso.

El objetivo principal de toda actividad que realizamos con la intención de ejercitar nuestro cerebro es la de establecer nuevas conexiones entre nuestras neuronas. Con la finalidad de mantener nuestro sistema nervioso activo y saludable, es aconsejable estar motivado sabiendo que nuestro cerebro tiene la maravillosa capacidad de transformarse a sí mismo. Cuando ejercitamos nuestro cuerpo podemos ver como este cambia y se fortalece, el hecho de que no podamos percibir de forma inmediata los cambios en nuestro cerebro, no significa que este no se modifique.

 

2. Ejercitarnos físicamente

El ejercicio físico es una excelente manera de estimular y fortalecer nuestro sistema nervioso. Ejercitar nuestro cuerpo no sólo asegura una mejor circulación sanguina al cerebro, sino que también tiene una referencia nerviosa y hormonal. Si durante le envejecimiento contamos con una rutina de ejercicios que fortalezcan nuestra fuerza, velocidad, equilibrio y resistencia obtendremos una actividad que ayudará significativamente a la estimulación de nuestro sistema nervioso.

3. Experimentar muchas actividades para conocer que nos da más satisfacción.

No todos tenemos los mismos gustos ni sentimos placer por hacer las mismas cosas. Hay numerosas actividades que se pueden realizar para ejercitar y fortalecer las distintas áreas de nuestro sistema nervioso, mientras más experimentemos y nos permitamos disfrutar, encontraremos las herramientas necesarias para realizar el mejor trabajo posible por nuestra salud.

4. Considerarnos seres sociales.

No hay nada más estimulante para nuestro cerebro que el contacto interpersonal, el establecer vínculos e intercambiar ideas mediante la comunicación con otras personas. Nuestro cerebro está hecho para comunicarse con otros y cualquier actividad en compañía resulta un gran ejercicio mental y emocional. Salir con amigos y hacer nuevos contactos para realizar actividades en pareja o en grupo reforzará el gusto por la experiencia de desarrollar nuestras habilidades cognitivas.

Mientras envejecemos debemos desafiar continuamente a nuestro cerebro, debemos  aprender y enfrentarnos a actividades, desafíos, a procesos nuevos y a tolerar la frustración. Nuestro cerebro nunca deja de aprender, de cambiar, de adaptares y de sentir placer; debemos aprovechar hasta el último momento sin importar nuestras limitaciones para estimularlo, fortalecerlo y disfrutar de nuestra realidad.


Contacto: Psic. Pablo Ramón Alvarez Herrero
Teléfono: (044) (55) 5437 4916
Mail: dendros.salud@gmail.com
Twitter: @DENDROS_SALUD


www.dendros-salud.com

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