Cómo cuidar cuidándonos: 5 consejos que | CUEM CDMX

Cómo cuidar cuidándonos: 5 consejos que ayudan a las dos partes

Dr. Diego Bernardini 
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Cuidar es una gran palabra. Entre el simbolismo que transmite están la emoción, la salud, la calidad, el detenimiento y la exhaustividad en la atención al otro, entre muchas otras cuestiones. Todos ellos son determinantes a la hora de la evolución de la persona que cuidamos. Los médicos, por definición, somos cuidadores. Pero hay otro ejército de “cuidadores” sin la formalidad que implica una bata blanca o un consultorio. Son mujeres en su mayoría, y familiares directos, personas que cuidan sin recibir paga a cambio.

El trabajo de cuidar no es fácil. Si te toca ser una de las personas que hoy es cuidador, comparto algunos consejos para que tu labor sea aún mejor y más reconfortante para quien es cuidado y para vos mismo.

  • A todos nos gusta expresarnos: es importante permitir hablar a la persona.

Muchas veces la persona enferma toca temas que pueden hacernos sentir incómodos. Como mecanismo de defensa, solemos intentar cambiar de tema rápido o desviar la conversación. Sin embargo, y a pesar de lo dificultoso, es muy importante escuchar y no dar respuestas de compromiso o que menosprecien, al estilo “podemos hablar de algo realmente importante” o “hablemos algo que sea de ayuda y no de estas cuestiones…”

  • Nadie es infalible: decir “no se” no está mal.

Suele ser frecuente que los pacientes pregunten sobre aspectos espirituales, de medicación o temas médicos que los cuidadores no siempre están preparados para contestar. Es preferible decir “no se” que dar una respuesta que cree confusión o pueda tener un efecto adverso para el paciente.

  • Nadie puede solo; no tengas temor en solicitar ayuda espiritual.

Aunque no todas las personas sean creyentes, la enfermedad suele acercarnos a la fe. En ello van preguntas o pensamientos vinculados al futuro, al después o porqué a mí. Por eso, solicitar ayuda espiritual no es algo desubicado o alocado. Acudir a un especialista puede resultar de mucha ayuda.

  • Deja que las lágrimas corran (las del paciente y las suyas también).

A ninguno de nosotros nos gusta el padecimiento que supone la enfermedad. Lo mismo sucede con el llanto ajeno o el propio. Se suele vivir con cierta vergüenza o incomodidad. Una mano sobre el hombro, un abrazo y un comentario compasivo pueden ser de mucha más ayuda que un “no llores, no es para tanto” o un “”tranquila, ya va a pasar”. El llanto es una respuesta natural y emocional. No hay que negarla, su efecto terapéutico puede resultar de mucha ayuda (para ambos, cuidador y cuidado).

  • Aceptemos de manera constructiva la angustia.

La angustia es una emoción natural de la condición humana. Es diferente a la depresión, y es importante reconocerla como una parte del proceso de las personas en su pérdida de salud o vitalidad. En el vínculo de quien cuida a un semejante, la angustia suele aflorar y es importante aceptarla y gestionarla, sabiendo que es parte del proceso y no una cuestión personal.

Diego Bernardini nació en Buenos Aires, Argentina. Se graduo de medico en la Universidad de Buenos Aires en 1996, antes de ello en 1991, finalizo la Licenciatura en Kinesiología. Siempre pensó la salud distinta a como lo vivió en los hospitales escuela en los que estudio, asi decidió abrazar el paradigma de la medicina familiar que pone su foco en la atención y cuidado de la persona y no en un grupo de enfermedades, tecnologías o sistema orgánico. Ese principio es el que hoy sostiene en la practica clínica y la docencia.

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