Por David Roa Arbeteta

Según datos de la Organización Mundial de la Salud las caídas causan al año más de 650 mil fallecidos, lo que las convierte en la segunda causa de muerte accidental. Cada año se producen también más de 40 millones de caídas que requieren atención médica suponiendo un verdadero reto para la salud pública a nivel mundial.

Estas escalofriantes cifras son aún más llamativas en el caso de los mayores ya que son el grupo más afectado por este tipo de accidentes y en el que tienen peores consecuencias. Solo en España 1,2 millones de personas mayores de 65 años sufren una caída al año, aumentando aún más el riesgo con el paso de los años y llegando a afectar este tipo de incidentes al 45 % de las personas que superan los 75 años.

Las caídas suponen por tanto un riesgo grave para la salud de los mayores y un hecho que puede no solo afectar a su bienestar sino suponer el final de su independencia y aumentar el riesgo de mortalidad tras sufrir la misma.

Sin duda la edad es un factor de riesgo importante para sufrir una caída pero hay otros fundamentales que debemos tratar de medir y controlar:

  • Alteraciones del equilibrio.

  • Patologías cognitivas o procesos de desorientación.

  • Alteraciones visuales, auditivas o sensoriales.

  • Polimedicación.

  • Inmovilidad y ausencia de práctica de ejercicio a diario.

Un factor de riesgo claro es el haber sufrido con anterioridad otra caída y es que este episodio es tan traumático para la persona que lo sufre, que provoca en ella no solo una sensación de inestabilidad y miedo importante sino que afecta a la autoestima y a su propio esquema corporal.

A diferencia de lo que podríamos pensar, el porcentaje más elevado de caídas en mayores se produce en el hogar y no en la calle; por lo que las medidas más importantes para prevenir estos accidentes deben tomarse en nuestros propios domicilios.

Algunos sencillos consejos para prevenir las caídas serán:

  1. Retirar de las casas elementos como alfombras u obstáculos de pasillos y salas.

  2. Usar un calzado adecuado, siempre cerrado sobre el pie y nunca de talla superior a la necesaria.

  3. Mantener una buena iluminación en todos los lugares de la casa.

  4. Instalar pequeños dispositivos de luz nocturna ya que un porcentaje importante de caídas se producen durante la noche o en el momento de acudir al aseo.

  5. Aprender cómo actuar ante una caída.

  6. Si el riesgo de caída es importante, se deben instalar asideros y barras en el aseo y pasillos.

  7. Usar sistemas de teleasistencia o dispositivos de última tecnología que dan alertas cuando la persona sufre una caída.

  8. Mantener un buen tono muscular.

  9. Trabajar el equilibrio con ejercicios pautados por un fisioterapeuta.

  10. Evitar desplazamientos nocturnos por el domicilio o tras haber ingerido medicación que produzca somnolencia.

Sobre el autor: David Roa Arbeteta 

David Roa es un profesional con experiencia superior a los cinco años y experto en el área de la geriatría que lidera en estos momentos las áreas de formación e innovación a través del Método Hoffmann.

Diplomado en fisioterapia por la URJC de Madrid, termina su formación sanitaria con el Máster en osteopatía por la EOM y con el Máster en Dirección de Servicios Sociales por ESADE.

Es director del pionero centro de rehabilitación Vitalia Ferraz y formador internacional de equipos sociosanitarios en Brasil y México.

Tutor de fisioterapia en la URJC ha creado protocolos y programas de rehabilitación física en el área del senior y mayor.

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