Hay de viejos a viejos. | CUEM CDMX

Hay de viejos a viejos.

Rosa Nissán 

  • Facebook Social Icon
  • Twitter Social Icon

Cuando leí Este viejo y roto violín, de León Felipe escrito a los 84 años, quise conocerlo. Me aprendí el poema que dice:. Qué lástima que yo no tenga una foto de un mi abuelo que ganara una batalla, ni un sillón viejo de cuero, ni una mesa, ni una espada...  Me gustó tanto que escribí en las hojas del libro: León Felipe, no te lamentes por no tener un abuelo que ganara una batalla, yo tengo uno que no se parece a los abuelos tiernos de los cuentos, tampoco tiene un sillón verde de cuero, ni una mesa ni una espada, pero me quiere a pesar de que soy mujer, porque soy su primera nieta. En nuestra familia se hace lo que él ordena. Le enseñé a mi amiga Rosita Presburguer mi texto y resultó que conocía al poeta. Me prometió invitarme cuando él fuera a comer a su casa. Qué padre que ella tuviera amigos tan interesantes, yo y mi marido sólo teníamos amigos de juego. Si no jugamos no tenemos amigos - aseguraban.

         Cuando llegué, como un rey viejo, ya estaba en la sala, el poeta.  En torno a él, varias personas que también deseaban conocerlo, oírlo. Rosita me llevó junto a él, León Felipe me sorprendió con un abrazo que de inmediato me hizo sentir bien recibida. Me asombró su interés por el trabajo de un joven arquitecto, pero también por el del músico, por el Instituto de Cultura Superior, donde la anfitriona y yo nos conocimos ese mismo año, porque decidí hacer algo más que ser para los hijos.  

 Al escucharlo comparaba su actitud con la de otros viejos, su curiosidad por tantas cosas nos mantuvo revoloteando a su vera; alrededor de mi abuelo sólo estábamos su familia, y porque era nuestro abuelo. Entonces ¿se puede ser viejo e interesante? – me pregunté.  No quiero llegar a serlo y que nadie deseé hablar conmigo. Los viejos y las viejas que conocí hasta hoy, sólo son viejos. Este hombre es un anciano sabio.

         En ese momento decidí empezar a trabajar en ello, si Dios me concedía la fortuna de llegar a vieja, deseaba no temerle tanto a la vejez como mi papá que acababa de cumplir cincuenta y cinco y estaba aterrorizado. El que logre ser una anciana sabia, si llego, dependerá de cómo voy siendo desde este momento. No seré una vieja atractiva para otros y para mí, de la noche a la mañana. Estoy a tiempo de construirme. Tengo que empezar desde ahora, a mis treinta y cinco años.

        

 

Sub.  Artículo.  leon_felipe, (feb 16 – 98 leído)     Paulín  10 de agosto 05

Nació en la Ciudad de México, el 15 de junio de 1939.  Estudió periodismo en la Universidad Femenina de México. Ha sido coordinadora de talleres literarios en la ENEP Acatlán, de la UNAM. En 1994 recibió el Premio Ariel León Dultzin, de la Asociación de Periodistas y Escritores Israelitas en México. Colabora en diversas revistas y suplementos culturales como De Polanco para Polanco, Fem, Mira, Teleguía, Tiempo Libre, Play Boy. Parte de su obra se encuentra en diversas antologías nacionales.

CONTÁCTANOS

Guadalajara # 9 Col. Roma Norte Del. Cuauhtémoc

Ciudad de México.  

  • Black Facebook Icon
  • Black Twitter Icon