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-“UN DÍA DE ESTOS….

   Por Rafael Álvarez Cordero

 

“No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy, porque….” tía Julia.

 

Mi querido viejo: creo que estarás de acuerdo conmigo si digo que, cuando éramos chicos no teníamos idea de lo que era el tiempo, no pensábamos en una enfermedad y menos en la muerte; incluso al crecer y como jóvenes adultos iniciamos la vida en el trabajo, el empleo o la profesión sin  pensar en el paso del tiempo, simplemente vivíamos los días y los años y celebrábamos cada vez con más velitas el paso de un año más.

Pero el tiempo sigue corriendo, y de buenas a primeras ¡ya estamos en los sesentas!, y luego ¡ya estamos en los setentas!, y nos acercamos a los ochentas y… no me podrás negar que al llegar a estas edades valoramos en toda su dimensión el paso del tiempo porque sabemos que cada día importa.

Pero sucede, creo que a la mayoría de nosotros, que casi sin darnos cuenta, con los años hemos acumulado no sólo experiencias y vivencias, triunfos y fracasos, risas y lágrimas, que son el acervo de nuestra vejez, sino que acumulamos cosas, objetos, papeles, fotos, ropa, y mil y mil curiosidades que van llenando estantes y luego archivos y luego cajas, y luego baúles y luego….

Queramos que no, somos en más o en menos, cuidadores y vigilantes de cientos de objetos que fueron importantes o útiles, pero ya no lo son.

Y entonces surge la frase que he escuchado muchas veces: “Un día de estos….”

-Un día de estos voy a revisar en el sótano todos los recortes de periódicos de cuando participé en tal o cual evento hace 50 años;                                                               

 -un día de estos voy a limpiar el botiquín para sacar todas las medicinas, muchas de las cuales son ya caducas o nunca se usaron;                                                                                                                     

-un día de estos voy a limpiar los archivos que he acumulado por décadas, para quedarme con los que sí son importantes;                                                                                                                           

-un día de estos voy a tirar toda la ropa que usé hace siglos y que ahora ni me queda ni me sirve;                                                                                                                                     

 -un día de estos voy a regalar las decenas de corbatas que ya no uso desde que cambió el siglo;                                                                                                                                                               -un día de estos voy a tirar esas pantuflas totalmente destruidas que me calentaron los pies cuando estuve enfermo;                                                                                                                              

-un día de estos voy a deshacerme de esos regalos que recibí y que ya se oxidaron o están medio rotos; -un día de estos, un día de estos, un día de estos….

Pero además, el tiempo pasa y nos damos cuenta que muchas de las relaciones humanas que formaron nuestra vida se han ido olvidando, porque con el paso de los años, por falta de tiempo, por falta de información, o por falta de voluntad, nos hemos alejado de quienes en una forma u otra formaron parte importante de nuestra vida. Y así decimos:                                                         

 -un día de estos voy a llamar a mi amigo Juan, compañero de primaria, al que no veo desde hace años, pero sé dónde vive y cómo contactarlo;                                                                                      

   -un día de estos voy a felicitar a mi maestro de prepa, que ya está muy viejito y al que le debo mucho por los consejos que me dio;                                                                                                   

 -un día de estos voy a visitar a doña Chonita, que está en el asilo de ancianos y a veces me habla para saludarme;

-un día de estos voy a buscar a aquel amigo entrañable con el que tontamente me distancié, para saludarlo y restablecer nuestra amistad; -un día de estos, un día de estos.

Y en lo que se refiere a asuntos pendientes y proyectos no realizados:                                                                    

-un día de estos voy a redactar mi testamento;                       

 -un día de estos voy a poner en orden los papeles de mi departamento; 

 -un día de estos voy a conocer San Miguel Allende;

-un día de estos voy a bailar al centro de Veracruz;                                                                                    -un día de estos voy a probar pulpos en su tinta con arroz; la lista puede ser interminable.

Cierto, tenemos vida, pero, querido viejo, ya no digas “un día de estos”, decídete y haz lo que tienes pendiente... ¡ya!

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El Dr. Rafael Álvarez Cordero nació en la Ciudad de México el 7 de septiembre de 1938.​ Cursó la Licenciatura en Medicina, y obtuvo el título de Médico Cirujano de la UNAM el 31 de octubre de 1961. Realizó estudios de post-grado con especialización en Cirugía general, Cirugía Digestiva e Investigación Quirúrgica en México, Estudios Unidos y Francia, de 1962 a 1967. Cursó el Doctorado en Ciencias y obtuvo el título de Doctor en Ciencias Médicas de la UNAM el 16 de julio de 1976.

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