Cambio de paradigma de la Vejez

 

 

Por Lic. Miguel Ángel Miranda 

 

 

 

…yo creo que, hoy por hoy, el peor enemigo de la humanidad es el optimismo, sea cual sea la forma en que se manifieste. En efecto, equivale pura y simplemente a la negativa a pensar, por miedo a las conclusiones a las que podríamos llegar”

 

Nicola Chiaromonte

En artículos anteriores, exhorto y explico a las autoridades las ventajas de adoptar instrumentos internacionales de derechos humanos como el documento de la Convención Interamericana sobre la protección de los derechos humanos de las personas mayores (CIPDHPM) para mejorar políticas públicas dirigidas al grupo poblacional que tiene 60 años o más, y cuáles son las especificidades que se encuentran emanadas en el espíritu de sus artículos. Pero quisiera limitarme en esta ocasión, sobre el porqué, éste documento tiene como intención dar un giro en el planteamiento de los conceptos construidos por la sociedad, lo que involucra un cambio total de paradigma, en este caso el correspondiente a las personas mayores.

Por lo anterior me permito reproducir lo que el documento nos comparte para comprender cuál es la importancia de entender, de manera diferente lo que entendemos por vejez y envejecimiento.

Empecemos por el concepto de “vejez”, entendido como “construcción social de la última etapa del curso de vida”; que es creado a través de las generaciones, donde interviene en muchos sentidos, el imaginario colectivo de cómo es o como debe ser el grupo etario, cargado a veces de prejuicios o falsedades que no necesariamente tienen que ver con la realidad; en este sentido, la Organización Mundial de la Salud nos indica cuales son los estereotipos discriminatorios que se dan por hecho en las personas mayores: “con frecuencia se da por supuesto que las personas mayores son frágiles o dependientes y una carga para la sociedad”. En el caso de la población mayor refiere que es un grupo heterogéneo y que: no hay una persona mayor «típica». Algunos octogenarios tienen unas facultades físicas y psíquicas que nada tienen que envidiar a las de muchos veinteañeros. Otras personas, en cambio, sufren un deterioro considerable a edades mucho más tempranas”. Entonces referirse a los "viejos” como un grupo que tiene las mismas características es un error que se repite constantemente, por tanto, es necesario tener precaución de no confundir discapacidad, enfermedad y vejez. Sigamos ahora con la definición de “envejecimiento”, que se define como “proceso gradual que se desarrolla durante el curso de vida y que conlleva cambios biológicos, fisiológicos, psico-sociales y funcionales de variadas consecuencias, las cuales se asocian con interacciones dinámicas y permanentes entre el sujeto y su medio”. mental y social, de participar en actividades sociales, económicas, culturales, espirituales y cívicas, y de contar con protección, seguridad y atención, con el objetivo de ampliar la esperanza de vida saludable y la calidad de vida de todos los individuos en la vejez, y permitirles así seguir contribuyendo activamente a sus familias, amigos, comunidades y naciones”. El concepto de envejecimiento activo y saludable se aplica tanto a individuos como a grupos de población.

A lo anterior habría que agregar que toda persona desde que nace comienza con el proceso de envejecimiento y que no inicia al cumplir los 60 años; esto nos obliga a reflexionar que la vejez nos acompaña en todas las etapas de nuestras vidas. Por último, me gustaría referirme a la definición que de manera novedosa, complementa los conceptos anteriores y logra un punto medio, conciliando un estado ideal para las personas que se encuentran en el grupo de edad de los60 años y más; el “envejecimiento activo y saludable” el cual nos dice de manera específica que se “optimizan las oportunidades de bienestar físico, mental y social, de participar en actividades sociales, económicas, culturales, espirituales y cívicas, y de contar con protección, seguridad y atención, con el objetivo de ampliar la esperanza de vida saludable y la calidad de vida de todos los individuos en la vejez, y permitirles así seguir contribuyendo activamente a sus familias, amigos, comunidades y naciones”. El concepto de envejecimiento activo y saludable se aplica tanto a individuos como a grupos de población.

 

Estas definiciones se lograron gracias al consenso e intercambio de experiencias entre 35 países miembros de la Organización de los Estados Americanos (OEA) con el objetivo de garantizar los derechos de las personas mayores y promover una vida libre de discriminación por motivos de edad, a fin de reconocer las “valiosas contribuciones actuales y potenciales de la persona mayor al bienestar común, a la identidad cultural, a la diversidad de sus comunidades, al desarrollo humano, social y económico y a la erradicación de la pobreza”; con ello se presenta una manera diferente de plantear el concepto de la vejez y se traslada hacia una visión complementaria de lo que la sociedad entiende del “problema".

Impulsando a valorar la contribución social de las personas mayores y sobre todo a retomar como prioridad las necesidades básicas que un ser humano tiene por su condición biológica de envejecimiento. 

Así es como los gobiernos y toda persona que tenga trato directo con la persona mayor tiene obligación a procurarle trato digno en cuanto a sus necesidades personales o de grupo.

Es importante resaltar que no se limita a la procuración de cuidados o de políticas con la intervención del gobierno, sino a una manera novedosa que conlleva a mirar las nuevas formas de comportamiento de organización social, ya que toda persona mayor debe considerarse como un ciudadano que tiene el derecho y obligación de participar en los asuntos públicos a manera de autocuidado, lo que queda a su criterio. Pero, ¿por qué autocuidado? Porque la participación política tiene diferentes incentivos para que las personas mayores se involucren en los asuntos públicos, menciono los más importantes: el reconocimiento de su persona como sujeto a derechos; la visibilidad de sus necesidades e intereses; su empoderamiento; la creación de espacios de participación y organización; la erradicación de barreras arquitectónicas para la promoción de la accesibilidad a los espacios de su elección; la consideración de la opinión en la elaboración de planes y programas para el mejoramiento de sus comunidades; la participación en la toma de decisiones, y la formación de liderazgos que representen sus intereses en las instancias correspondientes con sus respectivos procedimientos institucionales. Por ejemplo, participación en espacios institucionales, es decir, en puestos de elección popular de la administración pública, tanto a nivel federal, estatal, municipal y en puestos directivos en empresas públicas y privadas, participación en la sociedad civil a través de organizaciones comunitarias y vecinales así como organismos no gubernamentales, o también participación política en movimientos sociales. Es así que la participación social y política es una forma de como las personas mayores encuentran o consiguen trasformar su entorno social, pero sobre todo individual. 

El cambio de paradigma transforma la manera en cómo se construyen imágenes en positivo de los grupos etarios, se plantean nuevas maneras de contribuir a sus necesidades específicas, y atiende al grupo poblacional a verse de manera positiva ante lo público y lo privado. Ante todo se pretende tener en la sociedad una imagen positiva de la

vejez y el envejecimiento.

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